Nuestro deseo es presentar "biográficamente", es decir, exponiendo su origen y su historia, una serie de palabras y de signos del lenguaje matemático, de esos que conviven a diario con nosotros en la escuela o fuera de ella, a fin de que, conociendo sus "vidas", nuestros lectores puedan entenderlos y, por medio de ellos, comprender el particular universo que representan. Si somos eficaces, si conseguimos persuadir a nuestros lectores de que vale la pena adentrarse en el universo matemático a través de sus palabras y sus signos, entonces habremos despertado en ellos un interés general por los lenguajes, y podrán explorar con provecho el origen y la historia de cada palabra y de cada signo de los múltiples lenguajes que a diario debemos manejar.

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